Pedir perdón es una solicitud que hago, a quien he dañado, para que no tenga en cuenta dicho daño causado,  para de alguna forma poder repararlo.

El agredido necesita un tiempo para asimilar tanto la decepción como el dolor que le he causado.
¿Estoy teniendo en cuenta al solicitar perdón, ese tiempo de asimilación? ¿o estoy volviendo a agredirle presionándole y obligándole a concederlo?
En algún momento he reflexionado en la tesitura que generó cuando le digo ¿Me perdonas?.
Prácticamente es como obligar al agredido a decir Si, pues de no hacerlo, quedaría como una persona intransigente o un rencoroso.
Y si decide decir No, le obligo a generar una explicación
que justifique el porqué no me perdona.
¿Y qué pasa si obtengo un No por respuesta?
¿Lo critico, o mantengo un diálogo para escuchar sus necesidades que le permitan sentirse reparado, recompensado?
¿He concedido un espacio de expresión de sus sentimientos por el dañado causado?
¿O me conformo con un perdón forzado, a medias, o falso, para tranquilizar mi conciencia?

La disculpa, por otro lado, puede ser una petición, o un ofrecimiento que hago solo cuando yo no me siento culpable por lo sucedido, ya que algo externo a mi voluntad fue el motivo que impidió que yo cumpliese con mi responsabilidad y esto provocase en ti un daño, y de ahí mi ofrecimiento de una disculpa para que me quites esa culpa.

Qué diferente es la declaración de un “lo siento”, ese espacio de mostrar mi arrepentimiento, mostrar el dolor que siento por haber cometido un error contigo, mostrar que me importas, que no quiero perder tu amistad, que te aprecio, y todo ello sin pedirte nada, sino facilitándote un espacio que te permita expresar tus sentimientos, un espacio en el que yo pueda escuchar tu dolor desde la empatía, para ponerme en tu lugar y sentir lo que te ha dolido, para luego establecer los pasos necesarios que permitan restablecer un nuevo equilibrio en nuestra relación.

Piensa en el efecto de una declaración sincera de un” lo siento”, mostrando arrepentimiento, seguido de una “petición de perdón”, y el compromiso de no volver a reincidir.

 

Fuentes: Distinciones de Miriam Ortiz.

                 Entrevista a Rafael Calbet.